- ¿Qué puedo saber?
- ¿Qué debo hacer?
- ¿Qué puedo esperar?
- ¿Qué es el hombre?
Lo primero que debatimos basado en estas cuestiones fue:
¿Qué es la felicidad?
Desde mi punto de vista, la felicidad es un estado sensorial de paz y tranquilidad, del cual se extraen sensaciones positivas. El humano a tendido siempre a perseguir la felicidad como una meta o un fin, como un estado de bienestar permanente al que llegar, sin embargo, esta se compone de pequeños momentos y detalles en el día a día. Aunque esta, aparenta aparecer y desaparecer de forma constante a lo largo de nuestras vidas.
La felicidad implica alegría, pero también muchas otras emociones, algunas de las cuales no son necesariamente positivas. La felicidad es subjetiva, ya que lo que me hace feliz a mí, no tiene por qué hacer feliz a un niño de Áfrico, o sin ir más lejos, a mi vecino.
He encontrado un par de frases sobre la felicidad que me han gustado y quisiera compartirlas:
“El saber es la parte principal de la felicidad” Sócrates
“El secreto de la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere, sino querer siempre lo que se hace” Tolstoi
¿Qué es la muerte?
Yo creo que la muerte es la ausencia de vida, y lo que realmente deberíamos cuestienarnos sería: ¿qué es la vida?¿es la vida el camino hacia la muerte? Yo diría que no se puede definir qué es la vida, pero si los efectos que esta produce. Basandonos en esto, yo diría que la vida es un conjunto de emociones y estados que convivene dentro de una persona a lo largo del tiempo.
Según Gregorio Marañón:
Vivir no es sólo existir,
sino existir y crear,
saber gozar y sufrir
y no dormir sin soñar.
Descansar, es empezar a morir.
La reflexiíon más profunda y conocida en el mundo sobre la muerte, se encuentra en el siguiente extracto de Hamlet, escrito por William Shakespeare:
“Ser o no ser: ese es el dilema: si es mas noble a la luz de la razón padecer las pedradas y flechazos de la afrentosa suerte, o empuñar las armas contra un mar de aflicciones y terminar con ellas combatiéndolas. Morir: d
ormir. No más. Y pensar que al dormir le damos fin a las congojas y las mil desdichas naturales herencia de la carne. Morir: dormir. ¿Dormir? Quizás soñar. Mas ¡ay! he ahí el obstáculo; por que en el sueño de la muerte ¿cuáles visiones pueden asaltarnos, luego de habernos despojado de este mortal ropaje? Es algo que nos hace vacilar.Y esta es la reflexión que a la desgracia da tan larga vida; pues si no ¿quién querría tolerar los latigazos y burlas del tiempo, la opresión del tirano, la afrenta del soberbio, de un amor desairado las congojas, las rémoras legales, la insolencia del alto funcionario y los vejamenes que el virtuoso recibe paciente del indigno, cuando él mismo podría darse el descanso con un simple puñal? ¿Quién querría soportar esas cargas y gruñir y sudar bajo el peso de una vida tediosa, si no fuera que el miedo a lo que existe más allá de la muerte -esa incógnita región cuyos confines no vuelve a traspasar ningún viajero- frustra la decisión y nos obliga a preferir los males que tenemos que no volar hacia otros que ignoramos? Y la conciencia así nos acobarda a todos y el ímpetu inicial de la resolución se atenúa bajo el pálido velo del pensamiento, y las empresas de mayor aliento e importancia, con esas meditaciones extravían su curso y el nombre de acción pierden. “
Hamlet piensa que la diferencia entre dormir y morir es mínima, con lo que concuerda con Gregorio Marañón ya que para él, descansar es empezar a morir. Yo comparto estas opiniones, porque creo que vivir sin disfrutar de la vida, es como no estar vivo.




una caverna, encadenados y sin poder ver nada más que la pared de dicha caverna. Lo único que ven son sombras de objetos e incluso seres humanos. Debido a sus perspectivas de ver la vida, los hombres creen concienciudamente que el mundo, es un mundo de sombras. Platón deja salir a uno de los prisioneros que consigue ver como es el verdadero mundo, este vuelve a contárselo a sus compañeros, pero lo matan, ya que no se quieren creer lo que les cuentan. Estos hombres, como todo ser humano, tenían miedo a lo desconocido.




